GRACIAS COUGART

Llegaste a mi vida un frío día de otoño, yo no nunca he sido muy de gatos, pero tu triste historia de maltrato me llegó a lo más profundo del alma y no pude negarme a darte una segunda oportunidad, habiendo sufrido tanto ya al menos en 4 de tus 7 vidas.

Mis hijos te recibieron entusiasmados, a pesar de que tu negro pelaje estaba muy deteriorado debido al baño de ácido que tu anterior dueño te había regalado en un alarde de cobardía tan propia de los humanos y las cicatrices de tu alma te hacían un animal irascible y desconfiado poco a poco, y gracias sobre todo al cariño que te profesaron los niños,  fuiste convirtiéndote en parte de la familia.

Aunque siempre mantuviste tu carácter independiente y aventurero ( era frecuente que volvieras a casa con heridas de guerra de esas reyertas gatunas que te gustaba lidiar) con el tiempo aprendiste a disfrutar del placer que supone dejarse acariciar tumbado en el regazo de alguno de tus amitos y dormir con el calor de un cuerpo humano pegado a tu pelaje gatuno.

Los últimos meses fueron difíciles, la edad iba consumiendo esa energía salvaje que siempre te caracterizaba y el aumento de tus lastimosos maullidos manifestaban el dolor que poco a poco se hacia mas insoportable.

Ayer te despedimos, era otro frio día de otoño, y solo podemos darte las gracias por habernos acompañado durante todos estos años, y desearte toda la paz que te mereces en tu paraíso gatuno.

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